La relojería en Japón tuvo su arranque a mediados del siglo XVI, cuando un misionero portugués trajo al país un reloj mecánico.
Pero, al poco tiempo, el Shogunato de Edo cerró el país al mundo exterior, y de esta forma los relojes mecánicos japoneses comenzaron a desarrollarse de una manera particular, en forma de que mostraban la hora a la manera tradicional japonesa.
La característica más interesante de los wa-dokei era que empleaban un sistema horario disparejo. Actualmente, el día se divide en 24 horas de una duración uniforme, mientras que en el antiguo Japón el día se dividía en horas diurnas y horas nocturnas.
El día y la noche tenían el mismo número de “horas”. El sistema de los wa-dokei se adaptaba al ritmo natural de la vida y se mantuvo como la base que regia las actividades cotidianas, mientras que en Occidente un horario compuesto de horas de igual duración se convirtió en la norma después de que los relojes mecánicos alcanzaran difusión.
El día y la noche tienen una duración diferente dependiendo de la estación, así que, por ejemplo, el antiguo sistema japonés asignaba “horas” más largas durante el día en verano y más cortas en invierno.
El reto, por supuesto, era cómo hacer para que un reloj mecánico midiera el tiempo adoptando un sistema tan complicado.
Después de muchos ensayos y errores, los relojeros finalmente llegaron a una solución adoptando sistemas diferentes.
Un sistema tenía un mecanismo de foliot doble que se movía como un péndulo, que cambiaba dos veces al día, una para el día y otra para la noche.
Otro sistema cambiaba los intervalos entre los números de la esfera del reloj para indicar “horas” más cortas o más largas.
Los antiguos relojes adoptaron diseños diferentes.
yagura-dokei, que adoptaba el nombre de una torreta yagura, tenía su mecanismo montado en un pedestal que tenía forma de campanario o de torre de vigilancia para incendios.
El reloj shaku-dokei en forma de columna mostraba las horas en una escala vertical utilizando contrapesos que movían el mecanismo que hacía las veces de manecillas del reloj.
El inro-dokei era un reloj portable en un estuche inro que estaba decorado con elegancia.
Los wa-dokei eran excelentes piezas hechas con gran destreza, tanto en el aspecto técnico como el artístico.
En 1873, al poco tiempo de que el país se abriera nuevamente al mundo exterior, Japón adoptó el sistema occidental de intervalos de tiempo uniformes.
Esto puso fin a la función que habían venido desempeñando los relojes tradicionales.
Pero lo que no llegó a su fin fue el afán que los relojeros continuaron poniendo en el diseño, la técnica y la originalidad de sus creaciones.
Esto pervive todavía en la actualidad en la industria relojera de Japón.
Seiko – La más emblemática, pionera del reloj de cuarzo.
Citizen – Conocida por su tecnología Eco-Drive (carga solar).
Casio – Famosa por los G-Shock, digitales y resistentes.
Orient – Subsidiaria de Seiko, destacada en relojes mecánicos.
Grand Seiko – División de alta gama de Seiko.
Credor – Marca de lujo de Seiko, artesanía y alta relojería.
Minase – Marca boutique de lujo, ensamblado a mano en Japón.
Knot – Marca joven y personalizable, con diseño minimalista.
Hajime Asaoka – Relojería independiente de altísimo nivel.
Q&Q – Marca accesible del grupo Citizen.
Lorus – Marca de entrada del grupo Seiko.
Campanola – División artística y de lujo de Citizen.
Naoya Hida & Co. – Alta relojería artesanal e independiente.
Eleeno - Eleeno no fabrica relojes "clásicos". Su objetivo es reinventar la forma de leer la hora.