Abraham Favre (1702–1790) ocupa un lugar monumental en la historia de la relojería por una razón muy simple pero demoledora: es el hombre que plantó la semilla de Favre-Leuba, la que está considerada oficialmente como la segunda marca de relojes más antigua de Suiza (solo superada por Blancpain, fundada en 1735).
A diferencia de otros maestros que pasaron a la historia por inventar un escape o una complicación específica, Abraham Favre es el ejemplo perfecto del artesano pionero que sentó las bases de la industrialización y el comercio de la relojería en las montañas del Jura suizo.
El Documento Histórico de 1737
Aunque Abraham Favre ya ejercía como maestro relojero desde hacía años en Le Locle, el hito que cambió la historia ocurrió el 13 de marzo de 1737.
Ese día, se registró un documento oficial en el que Favre era nombrado formalmente "Maestro Relojero" de la localidad.
Este registro es de un valor incalculable para la historiografía relojera, ya que sirve como la prueba jurídica que otorga a la firma Favre-Leuba su puesto de honor en el Olimpo de la longevidad del lujo, operando de manera ininterrumpida durante siglos.
El Perfeccionamiento de la Profesión
En el siglo XVIII, la relojería en Suiza no se parecía en nada a las fábricas modernas.
Se basaba en el sistema del établissage: los agricultores de las montañas fabricaban piezas sueltas en sus casas durante el crudo invierno y los maestros relojeros, como Abraham, se encargaban de:
Diseñar la arquitectura general del movimiento.
Ensamblar y ajustar las piezas con precisión extrema.
Controlar la calidad final del guardatiempos antes de su venta.
Abraham Favre destacó por su obsesión con la mejora de los materiales y la precisión de las herramientas de corte para los engranajes, un conocimiento que transmitió de forma meticulosa a sus hijos.
La Dinastía Favre y la Unión con Leuba
El legado de Abraham se mantuvo estrictamente familiar, pasando de generación en generación, lo que permitió que la empresa sobreviviera a crisis políticas y guerras:
Segunda Generación:
Su hijo, Abraham Favre Jr. (1740-1824), continuó expandiendo el taller y perfeccionando las técnicas de su padre.
Tercera Generación:
Fueron los nietos de Abraham, Frédéric y Henry-Auguste, quienes llevaron el negocio más allá de las fronteras suizas.
La Alianza (1815):
En 1815, Auguste Leuba (perteneciente a otra reputada familia de relojeros de Buttes) se asoció con la familia Favre. Es en ese momento cuando nace oficialmente el nombre definitivo que conocemos hoy: Favre-Leuba.
El Destino de su Legado en el Siglo XX y XXI
Gracias a los cimientos que construyó Abraham, Favre-Leuba se convirtió en el siglo XX en una de las marcas más innovadoras del mundo, famosa por crear iconos de la exploración como el Bivouac (el primer reloj con altímetro e indicador de presión barométrica) o el Bathy (un reloj de buceo mecánico con profundímetro).
Un dato para el coleccionista:
Aunque la crisis del cuarzo en los años 80 golpeó duramente a la empresa familiar (forzando su venta), la firma ha vuelto a la vida en la era moderna, protegiendo con orgullo el nombre de aquel maestro relojero que en 1737 decidió registrar su oficio en un pequeño papel oficial en Le Locle.
Patentan su reloj eléctrico Bulle.
Lo más característico es su péndulo con bobina electromagnética que oscila sobre un imán curvo de tres polos, lo que le permitía funcionar durante años con una sola pila. Es una pieza icónica del diseño industrial y la ingeniería de principios del siglo XX.
El famoso Reloj Bulle nació en 1920, fruto de la colaboración entre
Maurice Favre-Bulle y Marcel Moulin.
El sistema Bulle fue patentado realmente alrededor de 1920
(la patente francesa es la n.º 572.201).
Fue la culminación de los esfuerzos por crear un reloj eléctrico doméstico que no necesitara cuerdas ni cables, funcionando solo con una pequeña pila.
El mecanismo:
Utilizaba un solenoide (una bobina de cable) en el péndulo que pasaba sobre un imán curvo con tres polos.
La innovación de Favre-Bulle:
Logró un sistema extremadamente eficiente donde una sola pila de 1.5 voltios podía mantener el reloj funcionando durante años.
Estética:
Se hicieron famosos por sus cúpulas de cristal (4-glass clocks), que permitían ver el péndulo oscilando de forma casi mágica sin maquinaria visible pesada.
Es común ver errores en fechas antiguas porque en 1820, Maurice Favre-Bulle ni siquiera había nacido (la empresa familiar de los Favre es muy antigua, pero Maurice operó a principios del siglo XX).
Lo que sí ocurrió cerca de 1820 (específicamente en 1821) fue el invento del motor eléctrico primitivo de Michael Faraday, que es el "abuelo" tecnológico de todos los relojes que hemos estado discutiendo.