Y. Murillo M.
La elección del pendiente adecuado puede transformar por completo el rostro y el estilo de quien lo luce.
Studs (Botón)
Los clásicos que quedan pegados al lóbulo.
Ideales para el día a día, ya sean diamantes, perlas o formas geométricas de metal.
Ear Cuffs
No requieren perforación. Se abrazan al cartílago, aportando un toque moderno y rebelde pero sofisticado.
Piercings de Lujo
Versiones delicadas en oro y piedras preciosas para combinar en diferentes alturas de la oreja.
Drop (Gota):
Pendientes cortos que cuelgan justo debajo del lóbulo. Suelen llevar una gema o perla central.
Dangle (Colgantes):
Diseños con más movimiento y longitud. Oscilan al caminar y son perfectos para eventos donde buscas destacar.
Chandelier (Candelabro):
Inspirados en las lámparas clásicas; son piezas complejas, multicapa y muy ornamentadas, ideales para alfombras rojas o galas.
Hoops (Aros):
Un icono de la joyería. Desde los aros XL de oro pulido hasta los diseños más pequeños y minimalistas.
Huggies:
Aros pequeños y gruesos que "abrazan" el lóbulo. Son la tendencia número uno por su comodidad y versatilidad.
El cierre es fundamental tanto para la estética como para evitar pérdidas accidentales.
Presión (Mariposa)
El más común; una tuerca se desliza por el perno.
Studs y pendientes ligeros.
Catalán / Ballestilla
Una palanca con muelle se encaja en un orificio.
Piezas de tamaño medio y aros.
Omega
Combina un perno con una pala que presiona el lóbulo.
Pendientes grandes y pesados (evita que se caigan).
Gancho (Hippie)
Un gancho simple que pasa por la oreja.
Diseños artesanales y bohemios.
Snap (Cierre oculto)
Típico de los aros, el eje se oculta dentro del propio pendiente.
Un acabado limpio e infinito.