Atletismo:
El ojo humano y el cronómetro manual
En las pruebas de velocidad, como los 100 metros lisos, la medición dependía de los jueces de meta.
Cronometraje:
Se utilizaban cronómetros de mano (mecánicos). Los jueces activaban el reloj al ver el humo del disparo de salida y lo detenían al ver al corredor cruzar la línea.
La Regla de los Tiempos:
A menudo se registraba solo el tiempo del ganador. Los tiempos de los demás competidores se estimaban basándose en la distancia de separación con el primero (por ejemplo, "un cuerpo de ventaja").
Sin Foto-finish:
Si dos atletas llegaban muy juntos, la decisión recaía exclusivamente en la posición de los jueces de meta. No había cámaras para dirimir empates.
Natación: El desafío del mar abierto
A diferencia de las piscinas actuales, las competiciones de natación de 1896 se realizaron en el Puerto de Zea.
Medición de Distancia:
Se instalaban boyas y cuerdas para marcar el trayecto. En la prueba de los 1.200 metros, los nadadores eran transportados en barco y debían nadar de regreso a la orilla.
Cronometraje:
Al igual que en el atletismo, se medía manualmente desde embarcaciones o desde el muelle, lo cual era extremadamente difícil debido al oleaje y las condiciones del agua fría.
Precisión:
Los tiempos se redondeaban generalmente al quinto de segundo (1/5), ya que los relojes mecánicos de la época no permitían la precisión de centésimas que usamos hoy.
Longines: El pionero
Se considera a Longines como la marca que proporcionó los cronógrafos principales para las competiciones de atletismo en Atenas 1896.
El modelo: Se utilizó un cronógrafo de bolsillo (calibre 19CH) que permitía medir con una precisión de $1/5$ de segundo.
Contexto: Longines ya tenía experiencia en eventos ecuestres y deportivos en EE. UU. y Europa, lo que llevó a los organizadores a confiar en su tecnología mecánica.
2. Relojes personales de los jueces
A diferencia de la actualidad, donde Omega (que empezó su reinado oficial en 1932) despliega toneladas de equipo, en 1896 muchos jueces utilizaban sus propios relojes de bolsillo de alta precisión.
Esto generaba variaciones, ya que no todos los relojes estaban sincronizados entre sí.
Marcas suizas de prestigio como Heuer (hoy TAG Heuer) también fabricaban cronógrafos de bolsillo que eran muy populares entre los oficiales deportivos de finales del siglo XIX, aunque su papel oficial "único" llegaría en los años 20.
3. La falta de estandarización
Es importante notar que en 1896:
No había logotipos en las pantallas: Simplemente porque no había pantallas. El público no sabía qué marca se estaba usando a menos que estuviera cerca de los jueces.
Control manual: Independientemente de la marca, el error humano era el factor principal, ya que el cronómetro se activaba y detenía manualmente.
El dato clave
Aunque Longines fue la marca estrella en Atenas 1896, la "revolución" del cronometraje no llegó hasta Los Ángeles 1932, cuando por primera vez una sola marca (Omega) envió a un técnico con 30 cronógrafos idénticos para garantizar que todos los atletas fueran medidos con la misma vara.
El Cronometraje: Un asunto de prestigio francés
A diferencia de 1896, donde Longines tuvo un papel destacado, en París 1900 se quiso resaltar la industria relojera local.
Cronógrafos de bolsillo:
Se utilizaron cronómetros mecánicos de alta precisión, muchos de ellos de fabricantes franceses y suizos de renombre como L. Leroy (relojero de la Marina francesa) y nuevamente Longines.
Precisión:
Se mantenía la medición en 1/5 de segundo.
El problema de la organización:
Como las pruebas se extendieron durante 5 meses, no hubo un equipo de cronometraje centralizado. Cada federación o club deportivo que organizaba su evento dentro de la Feria se encargaba de sus propios jueces y relojes.
El dominio de Waltham y Elgin
A diferencia de las ediciones europeas, en 1904 las marcas estadounidenses de relojes estaban en su apogeo.
Marcas locales:
Se utilizaron mayoritariamente cronómetros de bolsillo de Waltham Watch Company y Elgin National Watch Company. Eran las marcas que dominaban el mercado ferroviario y militar en EE. UU. por su extrema precisión.
Precisión mecánica:
Se mantuvo el estándar de 1/5 de segundo.
Los jueces utilizaban cronógrafos con "función de ratrapante" (doble aguja) en algunas pruebas para medir el tiempo del primer y segundo lugar simultáneamente.
El regreso de la precisión suiza: Omega y Longines
A diferencia de las ediciones anteriores, Londres 1908 contó con una selección muy estricta de instrumentos.
Omega:
Fue una de las marcas principales que suministró cronógrafos de bolsillo de alta precisión para los jueces de atletismo. Se utilizaron cronómetros con escape de palanca que permitían una lectura muy clara.
Longines:
También tuvo una presencia oficial importante, consolidándose como el estándar para las pruebas de velocidad.
La "Certificación de Kew":
Muchos de los relojes utilizados fueron certificados por el Observatorio de Kew (el equivalente británico al de Neuchâtel), garantizando que su margen de error fuera prácticamente nulo bajo diferentes temperaturas.
El debut del cronometraje electrónico
Por primera vez en la historia olímpica, se introdujo un sistema de cronometraje automatizado.
El sistema:
Diseñado por el ingeniero suizo Ragnar Carlstedt, consistía en un sistema de hilos eléctricos conectados a los cronómetros de los jueces.
Funcionamiento:
El cronómetro se activaba automáticamente mediante un contacto eléctrico conectado a la pistola de salida.
Precisión:
Aunque los resultados oficiales se seguían dando en $1/10$ de segundo, el sistema permitía una precisión técnica mucho mayor que la simple reacción manual al ver el humo del disparo.
La invención del Foto-finish
Estocolmo 1912 introdujo una cámara fotográfica en la línea de meta para resolver finales apretados.
Resolución de dudas:
Si los jueces no se ponían de acuerdo sobre quién había cruzado primero, consultaban la fotografía.
Caso histórico:
En la final de los 1.500 metros, la foto ayudó a determinar las posiciones exactas de los corredores que llegaron casi en bloque detrás del ganador, Arnold Jackson.
Omega y la consolidación de la precisión
Aunque varias marcas suizas estuvieron presentes, Omega comenzó a destacar como el estándar de oro en los estadios de Estocolmo.
Cronógrafos de alta frecuencia:
Se utilizaron cronómetros de mano capaces de medir décimas de segundo (1/10), una mejora respecto al quinto de segundo (1/5) de Londres 1908.
Fiabilidad sueca:
Los organizadores suecos, conocidos por su meticulosidad, exigieron que todos los instrumentos pasaran pruebas de calibración extremas antes de las competiciones.
Estos juegos fueron suspendidos debido a la primera guerra Mundial.
El regreso a la precisión de bolsillo:
Heuer y Omega
Debido a que el sistema eléctrico de Estocolmo 1912 era muy costoso y complejo de trasladar, Amberes volvió a confiar plenamente en los cronómetros mecánicos de mano, pero con una calidad superior.
Heuer (hoy TAG Heuer):
Fue uno de los protagonistas clave.
En 1916, Heuer había lanzado el "Mikrograph", el primer cronógrafo mecánico capaz de medir la 1/100 de segundo.
Aunque en las Olimpiadas se seguía registrando oficialmente en décimas (1/10), la tecnología de los jueces era ahora mucho más capaz.
Omega:
Continuó consolidando su presencia, enviando cronómetros certificados que habían pasado pruebas de precisión extremas en observatorios suizos.
2La consolidación de la "Décima de Segundo"
Si en ediciones anteriores el "quinto de segundo" era la norma, en Amberes la décima de segundo (1/10) se convirtió en el estándar oficial para casi todas las pruebas de pista.
Esto obligó a los jueces a un entrenamiento más riguroso, ya que la diferencia entre un récord y una marca normal dependía de un simple "clic" manual muy preciso.
Innovación Técnica
El Mikrograph fue el primer cronógrafo mecánico del mundo capaz de medir el tiempo con una precisión de 1/100 de segundo.
Para lograrlo, Heuer diseñó un movimiento con una frecuencia de oscilación asombrosa:
Frecuencia:
360,000 alternancias por hora (vph).
Comparativa:
Un reloj mecánico estándar de la época solía oscilar a 18,000 vph.
El Impacto en el Deporte
Esta precisión no era solo un alarde de ingeniería; tenía una utilidad práctica inmediata.
Gracias al Mikrograph y a su variante de 1/50 de segundo (el Microsplit), Heuer se convirtió en el cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos de Amberes (1920), París (1924) y Ámsterdam (1928).
Legado
Este avance consolidó el ADN de la marca (hoy TAG Heuer) como especialista en la medición de intervalos de tiempo extremadamente cortos, una herencia que se vería reflejada décadas después en colecciones icónicas como la Carrera o la Monaco.
Dato curioso:
La aguja central del Mikrograph original daba una vuelta completa al dial cada segundo, lo que permitía una lectura clara y rápida de las centésimas, algo visualmente impactante para los estándares de 1916.
El triunfo definitivo de la décima de segundo (1/10)
Aunque en 1920 ya se usaba, en París 1924 se estandarizó que todas las pruebas de atletismo se midieran oficialmente en décimas de segundo.
Marcas protagonistas:
Omega y Longines se repartieron el protagonismo. Longines, por ejemplo, cronometró las pruebas de equitación y remo, mientras que Omega consolidaba su posición en el estadio principal (Colombes).
El cronógrafo de bolsillo:
Se utilizaron cronómetros de alta frecuencia con volantes que oscilaban a 36.000 alternancias por hora, lo que permitía que la aguja central se detuviera exactamente en una de las 10 divisiones de cada segundo.
El "Cronometraje Eléctrico" de meta
París 1924 perfeccionó el sistema que se había probado tímidamente en 1912.
El sistema Ciné-Kodak:
Se introdujo un dispositivo que vinculaba el disparo de la pistola con un cronómetro y una cámara de cine. Esto permitía filmar la llegada y, al revelar la película, ver el tiempo exacto impreso junto a la imagen del atleta cruzando la línea.
Uso en disputas:
Fue vital en la final de los 100 metros lisos para confirmar la victoria de Harold Abrahams, ya que los tiempos manuales de los jueces a veces variaban entre sí.
Pistola Magnética
Al disparar, enviaba una señal eléctrica que activaba los cronómetros de la mesa de jueces.
Altavoces en el Estadio
Se instalaron para que el público supiera los tiempos medidos casi al instante.
Sincronización
Los relojes de los jueces se comprobaban y sincronizaban cada mañana con señales horarias de radio.
En estos juegos, la marca Heuer también tuvo una presencia notable con sus cronógrafos de mano, pero es el inicio de la "guerra de precisión" entre las grandes casas suizas por obtener el certificado de exclusividad olímpica, algo que Omega conseguiría de forma total en 1932.
Los Juegos de Ámsterdam 1928 fueron fundamentales para la modernización del olimpismo.
No solo fue la primera vez que se encendió el pebetero con la llama olímpica, sino que en términos de medición, se sentaron las bases de lo que hoy conocemos como patrocinio y precisión industrial.
La "Guerra" de las Marcas Suizas
A diferencia de 1932 (donde Omega tomó el control total), en Ámsterdam 1928 hubo una competencia abierta entre las grandes casas relojeras.
Heuer (TAG Heuer):
Suministró una gran cantidad de cronógrafos de bolsillo para los jueces de pista. Su modelo de $1/10$ de segundo era el estándar de fiabilidad.
Omega:
También tuvo una presencia masiva, preparando el terreno para su exclusividad posterior.
Longines:
Se encargó de las mediciones en las pruebas de hípica y gimnasia, donde la precisión en tiempos cortos era vital.
El debut del Patrocinio de Cronometraje
Ámsterdam 1928 es el año en que las marcas de relojes empezaron a entender el valor publicitario de las Olimpiadas.
Fue la primera edición donde las marcas anunciaron públicamente que sus relojes eran los utilizados por los jueces oficiales.
Esto cambió la relación entre la relojería y el deporte, pasando de ser una herramienta técnica a una estrategia de marketing de precisión.
Innovaciones en la Medición de Atletismo
La Pista de 400 metros:
Se estandarizó la vuelta de 400 metros (antes variaba según el estadio), lo que permitió que las marcas de tiempo fueran comparables internacionalmente por primera vez con total rigor.
Tiempos oficiales:
Se registraban en 1/10 de segundo.Aunque los relojes mecánicos ya podían medir centésimas, el error humano al pulsar el botón seguía limitando la validez oficial a las décimas.
Natación y Remo: Canales y Piscinas
Natación:
Se utilizó una piscina de 50 metros construida específicamente para los Juegos. Los jueces utilizaban el sistema de tres cronómetros por carril; si dos relojes coincidían, ese era el tiempo oficial. Si los tres eran distintos, se hacía la media aritmética.
Remo:
Las pruebas se realizaron en el canal de Sloten. La medición de la distancia se hizo con instrumentos de agrimensura láser (muy rudimentarios, basados en espejos y luz) para asegurar que los 2.000 metros fueran exactos.
Sistema de Jueces
Triple cronometraje manual por cada competidor.
En 1928, aunque los relojes de pulsera ya eran comunes entre el público, ningún juez utilizaba uno para cronometrar.
Los cronógrafos de bolsillo seguían siendo los únicos instrumentos con la maquinaria lo suficientemente grande y precisa para albergar los escapes de alta frecuencia necesarios para las décimas de segundo.
Los Juegos de Los Ángeles 1932 son el punto de inflexión más importante en la historia del cronometraje deportivo.
Es el año en que nació el concepto moderno de "Cronometrador Oficial".
Para un entusiasta de la relojería y la precisión, estos juegos representan el paso de la medición artesanal a la industrialización olímpica.
El Reinado Único de Omega
Hasta 1928, los jueces usaban una mezcla de marcas (Heuer, Longines, relojes personales).
En 1932, el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió que la variabilidad era inaceptable.
El contrato:
Omega fue elegida como la primera marca proveedora exclusiva de cronometraje para todos los eventos.
La logística:
Un solo técnico relojero de Omega viajó desde Suiza a Los Ángeles con 30 cronógrafos de bolsillo de alta precisión (calibre 1130 de 19 líneas), todos certificados por el Observatorio de Neuchâtel.
Sincronización:
Por primera vez, todos los jueces usaban exactamente el mismo modelo de reloj, eliminando las discrepancias entre marcas.
El "Cronometraje de la Décima" (1/10)
Aunque se habían intentado mediciones más finas, en 1932 se consolidó la medición oficial en décimas de segundo.
Los cronómetros de Omega estaban diseñados para que la lectura fuera inequívoca, con esferas grandes y claras que facilitaban la tarea a los jueces bajo la presión de la meta.
La Cámara Kirby: El antepasado del Foto-finish
A pesar de los relojes suizos, el ojo humano seguía fallando.
En Los Ángeles se utilizó la Cámara de Cronometraje Kirby (diseñada por Gustavus T. Kirby).
Función:
Era una cámara de cine que grababa la meta y, simultáneamente, filmaba un panel con el tiempo transcurrido (generado por un cronómetro electromecánico).
El veredicto:
Fue crucial en la final de los 100 metros lisos.
Los jueces humanos dieron el mismo tiempo (10.3 segundos) a Eddie Tolan y Ralph Metcalfe.
Al revisar la película de la cámara Kirby, se vio que Tolan había cruzado primero por una fracción mínima.
La Piscina y el Atletismo: Estructuras Fijas
Natación:
Se utilizó el Los Angeles Swimming Stadium, donde la medición de los 50 metros del carril era exacta al milímetro gracias a técnicas de construcción modernas. Esto permitía que los récords mundiales medidos fueran, por fin, comparables entre sí.
Pista de 400 metros:
Se estandarizó la vuelta de 400 metros en el Memorial Coliseum, facilitando el cálculo de tiempos intermedios.
Omega se convierte en el estándar de oro.
Certificación
Todos los cronómetros tenían certificado de cronometría suizo.
Cámara Kirby
Primera vez que una máquina decide un empate en lugar de los jueces.
Precisión Oficial
1/10 de segundo (con capacidad técnica superior no oficial).
El técnico de Omega que llevó los 30 relojes se llamaba William Piguet.
Lo que hoy hace un equipo de cientos de personas y toneladas de fibra óptica, en 1932 lo hacía un solo hombre con una maleta llena de maravillas mecánicas.
Los Juegos de Berlín 1936 fueron una exhibición de poderío tecnológico. En un contexto de intensa propaganda, el régimen alemán quiso demostrar su superioridad técnica, lo que llevó a la implementación de sistemas de medición y transmisión nunca antes vistos.
El regreso de la "Armada" de Omega
Tras el éxito de 1932, Omega volvió a ser el cronometrador oficial, pero a una escala mucho mayor.
Logística:
Esta vez no fue un solo técnico, sino que se enviaron 185 cronógrafos de alta precisión desde Biel (Suiza).
Paul-Louis Guignard:
Fue el joven relojero encargado de supervisar que todos los relojes funcionaran perfectamente a pesar del uso intensivo.
Precisión:
Los cronómetros de mano permitían medir la 1/10 de segundo, pero la robustez de los calibres Omega aseguró que no hubiera fallos en ninguna de las miles de mediciones realizadas.
La Revolución de la Imagen: El "Zielzeit-Apparat"
Berlín 1936 perfeccionó el uso de la cámara de meta.
Se utilizó un sistema desarrollado por la empresa alemana Zeiss Ikon en colaboración con Omega.
Foto-finish de doble registro:
El sistema permitía capturar el momento exacto en que el atleta cruzaba la línea de meta y, simultáneamente, registraba el tiempo del cronómetro en la misma película.
Resolución de conflictos:
Fue fundamental para validar las marcas de Jesse Owens, asegurando que sus récords mundiales fueran indiscutibles frente a cualquier duda técnica.
La Medición en la Era de la Televisión
Berlín 1936 fueron los primeros Juegos Olímpicos televisados (aunque a circuitos cerrados en salas especiales).
Esto obligó a que los resultados medidos se procesaran con una velocidad sin precedentes.
Se instaló una red de teletipos y teléfonos que comunicaba a los cronometristas de la meta con la cabina de radio y televisión en segundos.
Natación y Remo: Precisión en el agua
Piscina Olímpica:
Se construyó una de las instalaciones más modernas del mundo.
La medición de los tiempos se realizaba con jueces situados en una plataforma elevada para tener una perspectiva vertical perfecta de la pared de llegada.
Remo en Grünau:
Se utilizaron sistemas de cables submarinos para sincronizar la señal de salida con los cronómetros de meta a kilómetros de distancia, asegurando que el error de transmisión fuera de prácticamente cero segundos.
Modelo de bolsillo Omega con alta resistencia a la temperatura.
Cámara Zeiss Ikon
Sistema de cronometraje fotográfico de alta velocidad.
Red de Datos
Sincronización eléctrica entre la pistola de salida y el puesto de mando.
Pebetero
Primera vez que se realiza el relevo de la antorcha (medición de tiempos por tramos).
En estos juegos se hizo evidente que el cronometraje manual estaba llegando a su límite físico. Aunque los relojes Omega eran perfectos, el tiempo de reacción de los jueces (aproximadamente $0.2$ segundos) empezaba a ser mayor que la diferencia entre el primer y el segundo puesto.
Esto impulsó el desarrollo de los sistemas totalmente automáticos que veríamos en las décadas siguientes.
Suspendidos por la Segunda Guerra Mundial.
Suspendidos por la Segunda Guerra Mundial.
Utilización de la célula fotoeléctrica.
(photofinish)
Time Recoder permitió imprimir los resultados.
Utilización de centésimas de segundo.
Cruz del Merito Olímpico.
Introducción del tiempo real en la televisión.
Introducción del touchpads en las piscinas.
Photosprint, podía capturar el momento de llegada de todos y cada uno de los atletas participantes y revelarlo en apenas 30 segundos.
Longines se hizo cargo de varios eventos, como natación, ciclismo, boxeo y gimnasia.
1972, se funda la Société Suisse de Chronométrage Sportif SA, para salvaguardar la reputación del reloj Suizo en todo el mundo del deporté, después de ser Seiko el cronometrador de los Juegos Olímpicos de Tokio 1962.
Después de cinco años de negociaciones, Longines y Omega, que luego tomaría el nombre de Swiss Timing, Heuer se incorporó en 1973.
Swiss Timing pasó a formar parte del Swatch Group cuando se fundó en 1983.
El desafío seguía siendo defender la imagen de Suiza como el lider de la relojera, frente a Seiko, que fue el cronometrador de los Juegos de Barcelona (1992).
El Año Fantasma: Aunque se celebraron del 23 de julio al 8 de agosto de 2021, mantuvieron el nombre de "Tokio 2020" por cuestiones de marketing, derechos y marca.
Estadios Vacíos: Por primera vez en la historia, las competiciones se realizaron casi en su totalidad sin público, creando una atmósfera silenciosa pero intensamente televisiva.
En Tokio, OMEGA (cronometrador oficial) dio un salto cuántico hacia la inteligencia artificial:
Sistemas de Posicionamiento: Se introdujo el seguimiento de los atletas en tiempo real mediante sensores en los dorsales.
Voleibol de Playa Inteligente: Se usaron cámaras con visión artificial para rastrear la trayectoria del balón y la posición de los jugadores sin necesidad de sensores físicos en ellos.
El "Pistolazo" Digital: Se perfeccionó el sistema donde el sonido de salida se emite desde altavoces individuales detrás de cada bloque, eliminando la ventaja de los carriles cercanos al juez.
Seamaster Aqua Terra "Tokyo 2020": Con una esfera de cerámica azul pulida con láser que replicaba el patrón a cuadros del emblema oficial.
Seamaster Planet Ocean "Tokyo 2020": Una edición limitada de 2,020 piezas en blanco cerámico con un punto rojo en el segundero, evocando la bandera de Japón.
Speedmaster "Rising Sun": Una serie de modelos lanzados originalmente solo para el mercado japonés, muy buscados por coleccionistas por sus combinaciones de colores (azul/plata y panda inverso).
La relación entre la relojería y los Juegos Olímpicos de París 2024 fue, como es tradición desde 1932, protagonizada por OMEGA. La marca suiza no solo se encargó de la precisión extrema en las pistas, sino que lanzó piezas de colección que se volvieron objetos de deseo.
OMEGA desplegó un despliegue técnico sin precedentes para asegurar que no hubiera dudas en los resultados:
Scan 'O' Vision ULTIMATE: Una cámara de foto-finish capaz de capturar 40,000 imágenes por segundo en la línea de meta.
Sensores de Movimiento: Los atletas portaron etiquetas inteligentes que enviaban 2,000 datos por segundo (velocidad, aceleración, longitud de zancada).
Pistola de Salida Electrónica: Sustituye a la pólvora para asegurar que el sonido llegue simultáneamente a todos los corredores a través de altavoces individuales.
Si buscas modelos específicos para tu colección o referencia, estos son los más importantes:
Modelo
Seamaster Diver 300M
Caja de acero con bisel de oro Moonshine™ de 18 qt.
El segundero lleva el emblema de París 2024.
Speedmaster Chronoscope
Diseño "vintage" de los años 40 con tres escalas de medición (taquímetro, pulsómetro y telémetro) en colores oro, negro y blanco.
Paris 2024 Bronze Gold
Inspirado en una pieza de 1939. Su caja usa una aleación exclusiva que mezcla oro, plata y paladio para dar un tono rosado único.
El Reloj de Cuenta Atrás:
OMEGA instaló un reloj gigante cerca de la Torre Eiffel (en el Puerto de la Bourdonnais) que marcó los días, horas y minutos hasta la inauguración.
Medallas en el Reloj:
El modelo Bronze Gold Edition fue diseñado para honrar los tres metales de las medallas: caja de oro bronce, esfera de plata sólida y agujas con revestimiento de oro Sedna.
Certificación METAS:
Todos los modelos olímpicos cuentan con el certificado Master Chronometer, el estándar más alto de precisión y resistencia magnética en la industria.