La historia de Gevril es muy curiosa dentro de la relojería porque combina un origen ilustre en el siglo XVIII con una transformación total en la era moderna, convirtiéndose en un importante grupo distribuidor en el mercado americano.
El Origen:
Jacques Gevril y la Corte Española (1758)
El nombre de la marca proviene de Jacques Gevril, un maestro relojero suizo que en 1758 realizó un viaje crucial para su carrera.
Viajó a Madrid junto al famosísimo creador de autómatas Pierre Jaquet-Droz para presentar una serie de complejos autómatas musicales ante el rey Fernando VI de España.
El éxito fue tan rotundo que el monarca español compró todas las piezas que llevaban.
Mientras Jaquet-Droz decidió regresar a Suiza, Jacques Gevril se quedó en España durante años, donde fue nombrado Relojero Real, fabricando piezas exclusivas para la Corona e introduciendo técnicas avanzadas de esmaltado en las esferas.
El dato histórico:
Los relojes de bolsillo históricos de la familia Gevril son hoy piezas de museo muy escasas.
Uno de ellos forma parte de la colección del Muséum de l'Horlogerie de Ginebra, y otro pertenece a la colección histórica de la familia Wilsdorf (los fundadores de Rolex).
El Renacimiento Moderno:
Samuel Friedmann (2001)
Tras quedar inactiva durante mucho tiempo (como tantas otras marcas históricas suizas debido a la crisis del cuarzo), los derechos del nombre fueron adquiridos en los años 90, pero el verdadero cambio llegó en 2001.
Un empresario suizo afincado en Nueva York, Samuel Friedmann, compró la marca con una visión muy clara: reflotarla fusionando el pasado suizo con el espíritu de la cultura urbana estadounidense.
A partir de ahí, la estrategia de Gevril cambió por completo:
Inspiración en Nueva York:
Sus colecciones principales pasaron a llamarse como calles y barrios icónicos de Manhattan (Avenue of Americas, Wall Street, Hudson Yards, Chambers o Central Park).
Su línea de estética Art Déco, Avenue of Americas, se convirtió en su buque insignia.
La marca GV2:
En la década de los 90/2000 se lanzó GV2, una submarca de la casa orientada a un público más joven, con diseños más vanguardistas, deportivos y dinámicos, manteniendo movimientos suizos pero a precios más accesibles.
El Modelo de Negocio:
Gevril Group
Hoy en día, más allá de fabricar sus propios relojes (que se ensamblan en Suiza en cantidades limitadas, utilizando calibres automáticos como Sellita), el Gevril Group se ha transformado en un gigante de la distribución.
Desde sus cuarteles generales en el área metropolitana de Nueva York, el grupo opera como el distribuidor oficial para Estados Unidos y el Caribe de numerosas marcas de relojes de moda, lujo accesible y accesorios de terceros, cubriendo desde el servicio postventa hasta la logística en cruceros y grandes almacenes.
Es un ejemplo perfecto de cómo un nombre nacido en los talleres suizos del siglo XVIII y pulido en los palacios de Madrid terminó reinventándose como una corporación relojera y comercial en el corazón de los Estados Unidos.
Haurex (u Haurex Italia) representa una parte muy específica de la historia de la relojería comercial de finales del siglo XX y principios del XXI: el auge del reloj de moda italiano (fashion watch), donde el diseño y la estética del país transalpino primaban sobre la tradición mecánica tradicional.
A diferencia de las firmas centenarias suizas, Haurex no nació en un taller de las montañas del Jura, sino en un entorno de diseño industrial y empresarial muy dinámico.
El Origen: Bolonia (1989)
La marca fue fundada en 1989 en la histórica y universitaria ciudad de Bolonia, en la región de Emilia-Romaña. Detrás del proyecto estaban dos emprendedores italianos: Maurizio Bianchini y Giuseppe La Giusa (a quienes más tarde se uniría un tercer socio, Stefano Turrini).
Su idea original era muy clara: aplicar la fama internacional del diseño italiano (muy cotizado por la moda y la automoción) a la relojería de gran consumo. El concepto clave era ofrecer diseño y colorido a precios accesibles.
Durante sus primeros diez años, Haurex funcionó principalmente a nivel local y nacional, logrando una rapidísima expansión en las joyerías y tiendas de accesorios de Italia.
El Salto Internacional y Basilea (2000)
El punto de inflexión fundamental para la marca llegó en el año 2000. Por primera vez, Haurex decidió exponer en Baselworld (la Feria de Basilea), que por aquel entonces era el escaparate mundial indiscutible de la relojería y la joyería.
Esa aparición los catapultó al mercado global:
Pasaron de vender solo en Italia a exportar a unos 40 países.
Registraron la marca a nivel internacional para expandirse con fuerza en mercados sedientos de marcas de moda con "toque europeo", como los Estados Unidos, partes de Asia y Europa Central.
Su catálogo se especializó en cajas de acero grandes, cronógrafos vistosos, y más adelante, el uso de materiales industriales ligeros y llamativos como el aluminio anodizado, el caucho y la silicona en colores muy vivos (como su conocida colección Ink).
El Fútbol como Estrategia de Marketing
Para consolidar su identidad italiana y deportiva, Haurex se convirtió durante varios años en el reloj oficial y patrocinador de grandes clubes de la Serie A de fútbol.
Diseñaron colecciones de relojes personalizadas y licenciadas para equipos de primer nivel:
AS Roma
Bologna FC (el equipo de su ciudad natal)
UC Sampdoria
Esta estrategia les dio una enorme visibilidad en prensa, televisión y entre los aficionados al deporte rey en Europa.
Su Lugar en el Mercado Actual
Mecánicamente, Haurex se ha mantenido fiel a su concepto de accesibilidad, montando casi en su totalidad movimientos de cuarzo fiables (principalmente de origen japonés como Miyota o en ocasiones calibres suizos base de cuarzo) protegidos por cristales minerales.
Aunque no compite en la liga de la Alta Relojería mecánica o de manufactura, Haurex logró hacerse un hueco en la historia reciente como una firma de complementos de moda que entendió a la perfección la era del reloj de tamaño generoso, atrevido y desenfadado de los años 90 y los 2000.