La historia de H. Moser & Cie. es una de las más singulares de la relojería: un viaje de ida y vuelta entre Suiza y la Rusia zarista, un colapso total debido a las convulsiones del siglo XX y una resurrección moderna que la ha convertido en el azote satírico (y el ojito derecho) de la alta relojería independiente.
El Imperio Ruso y las Cataratas del Rin (1828–1874)
Heinrich Moser (nacido en Schaffhausen en 1805) pertenecía a una dinastía de relojeros, pero tenía un instinto comercial que superaba al de sus ancestros.
Tras aprender el oficio en Le Locle, tomó una decisión arriesgada: emigrar a San Petersburgo.
En 1828, fundó allí H. Moser & Co.
Sus relojes de bolsillo, de calidad excepcional, conquistaron rápidamente a la aristocracia rusa y a la corte del Zar.
El éxito fue tan masivo que decir "Moser" en la Rusia del siglo XIX se convirtió en el sinónimo genérico de un reloj de excelente calidad.
Ya multimillonario, Heinrich regresó a su Schaffhausen natal en 1848 convertido en un magnate industrial.
Financió una presa hidroeléctrica en el río Rin que industrializó la región y, de hecho, proporcionó la energía mecánica inicial a un joven estadounidense llamado Florentine Ariosto Jones para fundar otra marca mítica en el mismo pueblo: IWC.
Revolución, Olvido y la Crisis del Cuarzo (1917–1979)
La marca operaba con dos almas:
La comercial en Rusia y la manufactura en Le Locle.
Sin embargo, la historia truncó sus planes:
1917: La Revolución Rusa
Estalló y el nuevo régimen bolchevique expropió todos los bienes y fábricas de Moser en el país.
La marca perdió su mercado principal de la noche a la mañana.
1979:
A pesar de resistir produciendo en Suiza, la crisis del cuarzo le propinó el golpe de gracia.
La empresa cesó sus operaciones y pasó a formar parte de un conglomerado relojero masivo, quedando el nombre de Moser sepultado en los cajones de la historia.
El Renacimiento Moderno y la Era Meylan (2005–Presente)
En 2005, coincidiendo con el bicentenario del nacimiento del fundador, el ingeniero Jürgen Lange relanzó la marca construyendo una manufactura completamente nueva en Neuhausen am Rheinfall.
Pero el verdadero impulso hacia el estrellato actual llegó en 2012, cuando la familia Meylan (liderada por Edouard Meylan) tomó el control de la compañía a través de su grupo MELB Holding.
Bajo la dirección de Meylan, Moser adoptó una filosofía revolucionaria: la alta relojería tradicional no tiene por qué ser aburrida ni reverencial. Se distinguen por tres pilares:
Esferas Fumé y Minimalismo Absoluto:
Pusieron de moda las esferas con degradados de color eléctricos.
Su máxima expresión son las esferas Concept: relojes sin logotipo, sin índices y sin marcas.
Su estética es tan distintiva que no necesitan poner su nombre para que se reconozca un Moser.
Independencia Técnica Real:
Es de las poquísimas manufacturas que fabrica sus propias espirales (el corazón del órgano regulador del reloj) a través de su empresa hermana Precision Engineering AG, abasteciendo incluso a terceras marcas.
Sátira e Ironía:
Se han hecho famosos por sus audaces campañas de marketing y protestas políticas camufladas en relojes:
Swiss Mad Watch (2017):
Un reloj con la caja hecha de auténtico queso suizo procesado para protestar contra la laxitud de la ley del "Swiss Made".
Swiss Alp Watch:
Un reloj mecánico idéntico en forma al Apple Watch, ironizando sobre la obsesión por las pantallas y reivindicando el valor del paso del tiempo mecánico.
De ser el reloj de los Zares a convertirse en el espíritu más audaz, rebelde y técnicamente excelso de la relojería independiente contemporánea.
Haas & Cie
La historia de Haas & Cie (conocida originalmente en la alta relojería como Haas Neveux & Cie) es una de las trayectorias más curiosas de la industria: pasó de ser una de las manufacturas ginebrinas más laureadas en precisión y ultraplanos a finales del siglo XIX, a desaparecer y acabar convertida, en su etapa moderna, en una marca de relojes de cuarzo asequibles.
El origen de la excelencia (1848)
La firma fue fundada en Ginebra en 1848 por los hermanos Leopold y Benjamin Haas.
Su objetivo inicial fue producir alta relojería sumamente exclusiva, destacando rápidamente en dos campos muy difíciles:
La complicación técnica (cronógrafos ratrapante, repetidores de minutos y calendarios perpetuos)
y la estética artística mediante esmaltados impecables.
En 1884, con la incorporación de nuevos miembros familiares, la firma pasó a llamarse Haas Neveux & Cie (Haas Sobrinos y Compañía).
Fue entonces cuando adoptaron su logotipo más célebre:
La silueta de un liebre corriendo dentro de un óvalo con las siglas HNC.
El logotipo era un juego de palabras visual: "liebre" en alemán es Hase, jugando con el apellido familiar, y simbolizaba la carrera constante de la casa hacia la perfección.
Los récords históricos: Ultraplanos y Precisión
Mucho antes del bum del ultraplano de mediados del siglo XX que protagonizó Piaget, Haas ya estaba experimentando en este terreno:
1869:
Sorprendieron a la industria creando movimientos para relojes de mujer con solo 2 mm de grosor, reduciendo la marca en años posteriores hasta unos increíbles 1,3 mm.
Innovación en la cuerda:
A finales del siglo XIX, patentaron un sistema en relojes de bolsillo donde el muelle real se cargaba mecánicamente de forma automática con el simple gesto de abrir y cerrar la tapa exterior del reloj.
El récord del Observatorio de Ginebra (1914):
Haas Neveux & Cie se alzó con el primer premio en la competición cronométrica del Observatorio de Ginebra logrando una puntuación de 878,8 puntos, una cifra histórica de precisión que se mantuvo como un listón de referencia durante décadas.
Desaparición y la era moderna (SWC)
Al igual que muchas casas históricas que dependían de la artesanía extrema y los metales preciosos, las crisis económicas del siglo XX y, finalmente, la crisis del cuarzo en los años 70 terminaron por apagar la marca original, dejando sus piezas de bolsillo como reliquias codiciadas en subastas de alta gama.
A finales del siglo XX y principios del XXI, el nombre comercial fue adquirido por el conglomerado coreano SWC Corporation (anteriormente Samsung Watch Company).
Bajo esta nueva dirección, la marca se reposicionó por completo:
Se enfocó en el mercado de gama de entrada y relojes de moda accesibles.
Empezó a producir piezas principalmente de cuarzo, utilizando materiales industriales como el acero inoxidable, el tungsteno o el carburo de titanio con cristales de zafiro.
El Renacimiento Independiente:
Recientemente se ha puesto en marcha un proyecto de revitalización independiente bajo el nombre histórico de Haas Neveux & Compagnie, desmarcado de la etapa masiva de cuarzo, enfocado en estudiar sus archivos, cajas de tipo cushion (cojín) de los años 20 y recuperar el espíritu de alta precisión y acabados cronométricos que les dio la fama.
Habring² es uno de los secretos mejor guardados y más respetados de la relojería independiente moderna.
Fundada en 2004 en Völkermarkt (Austria), esta manufactura familiar no lleva el apellido de un viejo relojero del siglo XIX, sino el de un matrimonio que revolucionó la relojería contemporánea:
Richard y Maria Kristina Habring.
Antes de fundar su propia marca, Richard Habring ya había dejado una huella imborrable en la historia de la relojería.
Trabajando para IWC bajo la tutela del legendario Günter Blümlein, Richard fue el cerebro que desarrolló en 1992 el mítico módulo de cronógrafo Rattrapante (doble cronógrafo) sobre la base de un calibre Valjoux 7750.
Su solución fue tan brillante, robusta y económica de fabricar que democratizó una complicación que hasta entonces costaba decenas de miles de francos suizos.
La Filosofía: Alta Relojería Democrática e Inteligente
Cuando Richard y Maria Kristina crearon Habring², lo hicieron con una visión muy clara:
Alejarse del marketing del lujo y centrarse en la honestidad mecánica.
Producción ultra-limitada:
Fabrican apenas unas 200 piezas al año.
Cada reloj se monta y ajusta individualmente en su taller de Austria.
Sostenibilidad y cercanía:
El 90% de los componentes de sus relojes se fabrican en Austria y Alemania, recurriendo a pequeños talleres locales e independientes.
Evolución técnica inteligente:
Su concepto se basa en módulos.
Un cliente puede comprar un reloj base y, años después, enviarlo de vuelta al taller de Habring² para que le añadan un módulo de cronógrafo o de segundos muertos.
Sus Hitos Mecánicos Más Famosos
A pesar de ser una estructura minúscula, Habring² ha ganado varios premios en el prestigioso Grand Prix d'Horlogerie de Genève (GPHG) gracias a su genialidad para reinterpretar complicaciones clásicas:
El Calibre A11 (Su emancipación)
Durante años, Habring² utilizó componentes base de ETA/Valjoux que ellos modificaban profundamente.
Sin embargo, ante las restricciones de suministro del Grupo Swatch, desarrollaron el Calibre A11.
Es un movimiento de carga manual o automática diseñado y fabricado íntegramente por ellos (y con proveedores locales), que mantiene las dimensiones de la arquitectura clásica pero mejorando cada componente para lograr una robustez y precisión brutales.
Los Segundos Muertos (Deadbeat Seconds / Seconde Morte)
En un reloj mecánico, la aguja de los segundos se desliza de forma fluida.
Habring² es especialista en la complicación de "segundos muertos", un sistema mecánico que obliga a la aguja a avanzar a saltos de un segundo, imitando visualmente el comportamiento de un reloj de cuarzo.
Es la paradoja definitiva: una complicación mecánica complejísima para hacer que un reloj parezca sencillo.
El Doppel-Chronograph (Foudroyante y Split-Seconds)
Fieles a los orígenes de Richard, sus cronógrafos rattrapante (capaces de medir dos intervalos de tiempo simultáneos) son obras de arte.
Destaca el Doppel-Foudroyante, que combina el doble cronógrafo con una aguja "relámpago" que da una vuelta completa a la esfera cada segundo para medir las décimas de segundo.
El Reconocimiento
Habring² es el ejemplo perfecto de la "relojería de autor".
No gastan en publicidad, no tienen embajadores famosos y sus cajas suelen ser de acero clásico de diseño limpio y funcional.
Sin embargo, para los verdaderos puristas, poseer un Habring² es tener una pieza de ingeniería pura, honesta y con un árbol genealógico técnico impecable.
Hacher
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