Un reloj de cuarzo es un tipo de reloj muy preciso que utiliza un cristal de cuarzo como regulador del tiempo.
Funciona distinto a los relojes mecánicos (que usan engranajes y un péndulo o espiral).
El cuarzo es un mineral con la propiedad de piezoelectricidad: cuando se le aplica voltaje, vibra; y cuando vibra, genera voltaje.
En los relojes, se corta en una forma especial para que vibre a una frecuencia muy estable: 32,768 Hz (ciclos por segundo).
Ese número no es casual: es una potencia de 2 (2¹⁵), lo que facilita dividirlo en exactos 1 Hz (un pulso por segundo).
Una pequeña batería aplica energía al cristal de cuarzo.
El cristal vibra exactamente 32,768 veces por segundo.
Un divisor de frecuencia electrónico reduce esa señal a 1 pulso por segundo.
Existen dos tipos de relojes de cuarzo:
Reloj de cuarzo digital:
El pulso llega a un circuito integrado que cuenta los segundos, minutos y horas, y los muestra en una pantalla LCD/LED.
Reloj de cuarzo analógico:
El pulso activa un pequeño motor paso a paso, que hace avanzar los engranajes y mueve las agujas del reloj.
Normalmente usan una pila de botón que dura entre 1 y 5 años.
Algunos modelos modernos son solares (la luz carga un condensador o batería recargable).
Un buen reloj de cuarzo puede tener un error de apenas ±15 segundos al mes.
Esto es muchísimo más preciso que los relojes mecánicos tradicionales.
En resumen:
El cuarzo vibra con gran precisión, el circuito electrónico cuenta esas vibraciones y las convierte en impulsos regulares de un segundo, que luego se transforman en números (digital) o en movimiento de agujas (analógico).