Relojero e inventor inglés miembro de la Royal Society.
Colaborador del relojero Thomas Tompion.
Mejoras en el reloj de péndulo, inventando el péndulo de mercurio y el Orero.
Mejoras y modificaciones en el escape.
George Graham (1673–1751), apodado con total justicia "Honest George" (Jorge el Honesto), fue la figura central de la relojería británica durante su época de mayor esplendor.
No solo fue un artesano excepcional, sino un científico e inventor de mente abierta que, a diferencia de muchos contemporáneos, prefería no patentar sus ideas para que toda la comunidad científica pudiera beneficiarse de ellas.
Fue el discípulo predilecto y sucesor del legendario Thomas Tompion (considerado el padre de la relojería inglesa).
Juntos elevaron los estándares de precisión a un nivel nunca antes visto.
El Escape de Segundos Muertos (Deadbeat Escapement)
Inventado alrededor de 1715, este mecanismo supuso la mayor revolución para los relojes de péndulo desde la llegada del propio péndulo de Huygens.
Hasta ese momento, los relojes usaban el escape de áncora ordinario, que causaba un "retroceso" (recoil): cada vez que el péndulo oscilaba, forzaba a la rueda de escape a girar un poco hacia atrás, lo que restaba energía y arruinaba la precisión.
Las paletas del áncora de Graham tienen superficies curvas concéntricas al eje.
Cuando la rueda de escape cae sobre ellas, se detiene por completo (segundo muerto) sin obligar a la rueda a retroceder.
Esto permitió que los relojes de pared e iglesias alcanzaran una regularidad asombrosa, convirtiéndose en el escape estándar de los reguladores de los observatorios astronómicos durante más de dos siglos.
2. El Péndulo de Mercurio (Compensación Térmica)
Los relojeros del siglo XVIII sufrían un dolor de cabeza constante: los cambios de temperatura. En verano, la varilla metálica del péndulo se expandía (se hacía más larga), haciendo que el reloj se retrasara; en invierno, se contraía y el reloj se adelantaba.
En 1721, Graham resolvió esto con una idea brillante: sustituyó la lente de plomo del péndulo por un frasco lleno de mercurio.
Al subir la temperatura, la varilla de acero se expandía hacia abajo.
Al mismo tiempo, el mercurio dentro del frasco se expandía hacia arriba.
Calculando la cantidad exacta de mercurio, ambos movimientos se cancelaban mutuamente, manteniendo el centro de gravedad del péndulo exactamente en el mismo milímetro durante todo el año.
El Escape de Cilindro (Para Relojes de Bolsillo)
Graham no solo perfeccionó los relojes grandes, sino también los portátiles.
Basándose en un diseño inicial de su mentor Thomas Tompion, perfeccionó y popularizó en 1725 el escape de cilindro.
Este escape permitía fabricar relojes de bolsillo mucho más delgados y precisos que los antiguos sistemas de escape de rueda de catalina (verge escapement).
Dominó la relojería europea (especialmente la francesa y suiza) durante casi un siglo antes de la llegada masiva del escape de áncora moderno.
El Mecenas Secreto de John Harrison
El impacto de Graham va más allá de sus propios inventos.
Cuando un joven e desconocido carpintero rural llamado John Harrison llegó a Londres en 1730 con los planos de un reloj de madera buscando financiación para resolver el problema de la longitud en el mar, la comunidad científica lo ignoró.
Harrison acudió a George Graham.
En lugar de robarle las ideas o despacharlo, Graham pasó un día entero escuchándolo, validó su genio, le prestó dinero de su propio bolsillo sin cobrarle intereses y lo recomendó formalmente ante la Real Sociedad y la Junta de Longitud.
Sin la generosidad y el aval de Graham, el cronómetro marino de Harrison (el H1) probablemente nunca habría existido.
El descanso de los maestros:
George Graham acumuló tal respeto en Inglaterra que, al fallecer en 1751, recibió el altísimo honor de ser enterrado en la Abadía de Westminster, compartiendo exactamente la misma tumba que su querido maestro y amigo Thomas Tompion.