El hijo de Arnold, John Roger Arnold, viajó a París para formarse como aprendiz bajo la tutela del mismísimo Breguet.
Tras la muerte de Arnold, Breguet presentó su invento más famoso, el Tourbillon, montándolo precisamente sobre uno de los primeros movimientos de cronómetro de bolsillo de John Arnold.
Esta pieza histórica (el reloj de bolsillo Arnold No. 11) se conserva hoy en el Museo Británico y lleva una dedicatoria grabada a mano por Breguet a su amigo fallecido.